En este artículo, publicado originalmente en la página de LinkedIn de SharyCo, exploramos por qué la tecnología por sí sola no alcanza para generar un cambio ambiental real, y por qué la comunidad —las personas actuando juntas— es la pieza que falta.
El argumento central retoma algo que después profundizamos en varias notas y en nuestro propio blog: los dashboards y las herramientas de medición le dicen a una empresa dónde está parada, pero no cambian lo que hacen sus colaboradores todos los días. Ese cambio de comportamiento solo ocurre cuando existe una comunidad que lo sostiene — con reconocimiento, con progreso visible y con la sensación de que el esfuerzo individual se suma a algo colectivo.
Podés leer la nota/publicación original en LinkedIn Pulse — SharyCo.